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  USA: La Reforma de la Salud de Obama trae ataques a los trabajadores
 
 
La Reforma de la Salud de Obama trae ataques a los trabajadores
 
Escrito por La Voz de los Trabajadores   
Miércoles 07 de Abril de 2010 23:58

El pasado día 21 de marzo la bancada del partido demócrata conseguió aprobar la Reforma del Sistema de Salud por 219 a 212 votos.
Los medios de comunicación celebraron la votación como histórica resaltando la inclusión de 32 millones de americanos sin servicio de salud, el fin de los abusos de las aseguradoras de salud al coste previsto de 938 mil millones de dólares en 10 años.
 
Incluso la poderosa AFL-CIO apoyó su aprobación a pesar de que la Reforma no garantiza una Salud pública ni gratuita (llamada en inglés de Single-Payer Healthcare) – una de las principales banderas de la Central Sindical.
 
El Partido Republicano se opuso a la Reforma alegando su carácter “socializante”. En  verdad los Republicanos se oponían a ampliar el déficit público para atender la salud de familias pobres, además de buscar aprovechar las medidas impopulares de la Reforma para ganar las elecciones este año, después de la derrota histórica que sufrieron por Obama ha poco más de un año.
 
Los tres objetivos de Obama con la Reforma son:
 
1) Apoyar a las empresas a hacer frente a los crecientes costes de la medicina privada en medio de la recesión económica. Las empresas necesitan de mano de obra en condiciones de trabajo, i.e. con "salud". El seguro salud está siendo uno de los principales escollos para la renovación de los acuerdos colectivos ya que los patronos quieren hacer recaer en los trabajadores los costes de los planes de salud. El gobierno afirma que con la Reforma habrá más competición entre las diferentes aseguradoras, y la inclusión de millones de nuevos asegurados desacelerará el aumento de los costes de la salud. Cada Estado organizará un “mercado” de planes de salud para que los planes sean contratados a costes más bajos. En cambio, las pequeñas empresas con hasta 25 empleados con sueldo medio de hasta US$ 50 mil/año tendrán incentivos fiscales.
 
2) Salvar a las aseguradoras de salud. Ellas van a ganar 32 millones de nuevos clientes. Las familias pobres serán subsidiadas por subsidios federales. Sin ningún sistema público con el que “competir”, las aseguradoras son las principales beneficiadas de esta Reforma. Algunos de los abusos practicados por las aseguradoras como negar asistencia la enfermedades pre-existentes, o excluir a asegurados que caen enfermos están prohibidos por la Reforma. Pero en la práctica como no hay un patrón de cobertura a ser ofrecida (será establecida por cada estado), ni techo de mensualidad, los abusos van a seguir por otros medios como por ejemplo el simple aumento de la mensualidad, que provocará la exclusión de los no deseados.
 
3) Frenar el déficit creciente del Medicare (servicio de salud de calidad para ancianos mayores de 65 años y personas con deficiencia). El Medicare, conquista del pueblo americano en los años 60, sufrirá un corte de gastos, lo que producirá una caída en su calidad de atención.
 
El financiamiento de esta Reforma para la inclusión de 32 millones de nuevos asegurados [1], vendrá de subsidios federales, de la tasación la empresas con más de 50 funcionarios que no provean de planes de salud, de impuestos sobre los más ricos (sueldos superiores a US$ 250.000 por año) y de la tasación sobre los planes de salud de empresas cuyo anualidad exceda US$ 27.500 para la cobertura familiar.
 
¿Quién pierde con la Reforma?
 
Para aprobar el proyecto de Reforma, Obama y los líderes demócratas hicieron concesiones históricas a sectores fundamentalistas conservadores.
 
Los doce millones de inmigrantes sin documentos están excluidos de la Reforma. A pesar de contribuir decisivamente a la economía americana, los inmigrantes sin papeles son tratados como el chivo expiatorio de la crisis. Esta Reforma es la más importante legislación anti-inmigrante votada por el Congreso en muchos años.
 
También en la Reforma está contenido el mayor recorte al derecho al aborto, desde su legalización en 1973. Las familias beneficiadas por subsidios públicos (las más pobres) no podrán tener acceso al servicio de aborto por el plan de salud. Además, los estados pueden excluir planes de salud que ofrezcan el servicio de aborto de los “mercados” estatales, volviéndolo indisponible en la práctica en todo un estado.
 
Además de esto, son penalizados los usuarios del Medicare que tendrán cortes en la calidad de la atención y/o aumento de las mensualidades.
 
También son duramente atacados los sectores más organizados de la clase trabajadora que conquistaron de sus empleadores planes de salud más ventajosos (cuya anualidad excede US$27.500 para la cobertura familiar). Estos planes de salud sufrirán una tasación especial. La AFL-CIO presionó a Obama y a los congresistas contra esta medida que afecta directamente a su base, pero al final se contentó en reducir un poco las alícuotas de la tasa, así como con el aplazamiento de su aplicación para 2018, cuando los sindicalistas esperan volver a las negociaciones.
 
De forma más general pierden los trabajadores en su conjunto. Son ellos los que directamente tendrán que acarrear con los costes de la salud, que están entre los más altos del mundo, frente al lucro fantástico de las Aseguradoras de Salud. Mientras que en el caso de que no tengan un plan de salud, pagarán multas.
 
El modelo defendido por los trabajadores, por los sindicatos y por los sectores progresistas llamado de "Single-Payer" fue descartado por Obama y los demócratas. Este es el modelo aplicado en el llamado TRICARE (servicio público de salud de calidad para atender los 9,6 millones de militares, veteranos de guerra y sus familiares). Otros países como el Reino Unido o Canadá tienen un servicio público de salud de calidad superior con coste mucho menor para los trabajadores y para el Estado. Tampoco Obama extendió el MEDICARE para todos, lo que representaría un logro. A pesar de todo el discurso demagógico para ilusionar a la población más pobre, su opción fue en pro de una medicina privada cuya prioridad son los lucros y no la salud.
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[1] - El coste de la Reforma implica subsidiar parte de los 32 millones (los que son pobres pero no muy pobres. Los muy pobres son atendidos por el MedicAid). Hay una parte que no será subsidiada pues no entran en el criterio de pobres (por regla general son personas entre 18-30 años que tiene algún sueldo no muy malo).

Hay también subsidios para parte de las pequeñas empresas (las que pagan sueldos bajos que debe ser la mayoría). También hay un subsidio para las empresas (generalmete las grandes) que se hacen cargo de los planes de salud de los trabajadores que se jubilan antes de los 65 años, que es cuando entran al Medicare. 


Es decir el coste de la inclusión de los 32 millones de personas y del subsidio a las pequeñas empresas será pagado:
a) íntegramente por el propio asegurado pues tiene renta;
b) parcialmente por los de más asegurados (probablemente no habrá nadie íntegramente subsidiado);
c) multas de los que no se inscriban en ningún plan;

Y hay el efecto de economía en escala por la inclusión de los 32 millones más de asegurados pues optimiza el sistema de salud y genera bajada de costes.

Entonces:

El montante de recursos que entrará en el sistema de salud fruto de la Reforma vendrá de los nuevos asegurados (todos pagarán algo), y vendrá del estado (los 938 mil millones de dólares) que recaudará parte de eso de los ricos, de los planos de salud más privilegiados y de los no adherentes que pagarán multas.

Se ha vendido la idea de que los 32 millones de americanos ganaron un beneficio gratuito. Pero no es así. Ellos serán obligados a adherir y a pagar parcial o íntegramente un plan de salud bien caro.

 
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