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  Inglaterra: Días de furia
 
 

Inglaterra: Días de furia

Escrito por Cecília Toledo


Todo indica que fue una ejecución pura y simple; la policía inglesa hacía una de sus constantes “batidas” en los barrios donde, mayoritariamente, vive la comunidad negra en Londres, buscando justamente a Mark Duggan, que, según la policía, formaba parte de una banda.

 

Duggan estaba en un taxi cuando los policías lo sorprendieron, pararon el carro y dispararon contra él, a sangre fría. No existe ninguna evidencia de que Duggan había disparado contra los policías pero, según la policía, Duggan portaba un arma y la disparó. Según todos los testimonios, la familia, los vecinos, toda la comunidad, Duggan no estaba armado.

 

El hecho es que Duggan fue asesinado. Eso ocurrió el jueves 4 de agosto, a la noche. El viernes, el barrio de Tottenham, al norte de Londres, ya amaneció en llamas. La comunidad, informada de la muerte de Duggan, reaccionó con odio, salió a las calles y comenzó a protestar. La policía cercó toda la región con la caballería y cientos de policías armados hasta los dientes con cachiporras, gas lacrimógeno y balas de goma. La represión fue violenta, cientos de personas fueron apresadas y heridas, pero ni así la policía consiguió contener la revuelta. Cuanto más golpeaba y apresaba la policía, más gente iba apareciendo en las calles. Una multitud formada, sobre todo, por la juventud negra, pasó a enfrentar a los policías tirándoles piedras y quemando llantas, incendiando casas y carros. En los tres días siguientes, las protestas se propagaron hacia otros barrios pobres de Londres, como Hackney, Lewisham y Peckham. En Lewisham, grupos de jóvenes prendieron fuego a carros y containers, mientras las calles adyacentes fueron cerradas por la policía; en Peckham, también al sudeste de Londres, un ómnibus fue quemado, según una portavoz del servicio de transportes londinenses.

 

Más de 220 personas fueron apresadas acusadas de participar de los disturbios, entre ellas, un joven de 11 años. Se estima que el perjuicio causado por los daños sea superior a 115 millones de euros (US$ 165 millones).

 

En el distrito de Croydon, al sur de Londres, un incendio de grandes proporciones, aparentemente provocado por grupos de jóvenes, asustó a los habitantes. Imágenes exhibidas por la BBC mostraban un predio incendiado en el centro del distrito. A los bomberos les llevó más de una hora contener las llamas. El local también registró saqueos, enfrentamientos entre manifestantes y policías, además de incendios a carros y ómnibus y en otros edificios. La policía abandonó los cartuchos de fogueo y pasó a disparar con balas de verdad. Un joven de 26 años resultó muerto. En la madrugada de este martes, la violencia llegó a los barrios más centrales, como Notting Hill, Clapham, Ealing, Camden y Hampstead y, a pesar de que la mayoría de manifestantes eran negros, los jóvenes blancos comenzaron a sumarse a los manifestantes.

 

El pasado lunes, jóvenes en otras importantes ciudades de Inglaterra, como Liverpool, Manchester y Birmingham, también adhirieron a las protestas, según informaciones de la red británica BBC. En Birmingham, la segunda ciudad más populosa del país, por lo menos cien personas fueron apresadas y decenas acabaron hospitalizadas. Grupos de jóvenes enmascarados destruyeron tiendas y restaurantes en la ciudad, incluyendo McDonald's y una boutique de la marca Armani, además de prender fuego a carros y casetas del correo. La policía local dijo, incluso, que una comisaría en el centro de la ciudad fue incendiada.

 

Al inicio de las protestas, la policía fue orientada a tratar de negociar, ya que las protestas estaban, todavía, circunscritas a Tottenham, y los principales edificios atacados eran, incluso, pertenecientes a la propia comunidad. Pero, cuando los conflictos se propagaron, los barrios más ricos se vieron amenazados y la policía recibió órdenes de comenzar un ataque directo, incluso con armamento pesado. El primer ministro británico, David Cameron, que había sido criticado por estar de vacaciones en Italia mientras Londres se prendía fuego, volvió corriendo al país e hizo una declaración amenazando a los jóvenes negros: "Ustedes van a sentir el peso de la ley. Si ustedes tienen edad suficiente para cometer esos crímenes, tienen edad suficiente para enfrentar los castigos", dijo el premier, en una reunión de emergencia del gabinete. Cameron también anunció una serie de medidas para lidiar con la crisis, entre ellas la suspensión de vacaciones y autorizaciones de policía, el aumento del número de oficiales en las calles de 6 mil a 16 mil y la convocatoria del Parlamento, que está en receso (The Guardian, 9/8).

 

Después de sufrir críticas por su ausencia, el prefecto de Londres, Boris Johnson, también resolvió suspender las vacaciones. El gran temor es que Londres será la sede de las Olimpíadas en el 2012, y la Federación Inglesa de Fútbol está exigiendo medidas urgentes del prefecto. En la mañana del último martes, la Football Association (FA) decidió cancelar un amistoso entre Inglaterra y Holanda, que sería realizado el miércoles en el estadio de Wembley, al noroeste de Londres, con expectativa de atraer a unos 70 mil torcedores.

 

Todo eso hizo que las fuerzas de seguridad de la capital británica y de otras partes del país salieran a las calles. Según la Policía Metropolitana de Londres (conocida como Scotland Yard), en los últimos tres días, por lo menos 334 personas fueron apresadas y 69 acusadas. Cerca de 1.700 policías tuvieron que ser traídos de otras regiones para reforzar la vigilancia en las calles. "La violencia que vimos es, simplemente, imperdonable. Las vidas de personas comunes fueron puestas de cabeza abajo por esta salvajería estúpida. La policía va a hacer que todos los responsables enfrenten las consecuencias de sus acciones y sean detenidos", dijo la comandante de Scotland Yard, Christine Jones.

 

Mientras ella declaraba eso en todos los canales de TV, los tumultos explotaban en el barrio de Hackney, al norte de Londres, después que un hombre fue detenido y revisado por la policía, que no le encontró nada. En protesta, grupos de personas comenzaron, entonces, a lanzar piedras y latas contra los policías y a atacar carros de la policía con pedazos de madera y barras de hierro. Fueron saqueadas tiendas y destruidas.

 

Según Scotland Yard, tres policías fueron heridos en Hackney y dos en Bethnal Green, pero no hay informaciones sobre habitantes heridos.

 

Según informaciones de la policía, los jóvenes se organizaron por medio del twitter y de mensajes en el celular, que ahora están siendo monitoreados por la policía tratando de prever dónde van a realizarse las protestas.

 

¿Quién era Mark Duggan?

 

Mark Duggan era inglés y tenía 29 años. Casado y padre de tres niños pequeños. En el momento de su muerte estaba siendo investigado por la policía como sospechoso de un crimen. La policía, con ayuda de la “prensa marrón”, estuvo tratando de criminalizar la figura de Duggan, como si él fuese un gángster. Pero, según todos los testimonios y las miles de personas que, en todo momento, son entrevistadas por las redes de TV, Duggan era muy querido por todos en la comunidad. En medio de centenares de ramos de flores, que en todo momento eran colocados en el frente de la casa de Duggan, sus familiares se rehusaron a hablar con los periodistas, protestando contra la cobertura de los medios al "distorsionar la verdad" y decir "todas esas mentiras" sobre Duggan. "Él era un buen hombre. Él era un padre de familia", dijo un familiar al periódico The Guardian (9/8).

 

La compañera de Duggan, Simone Wilson, admitió que Duggan era vigilado por la policía, pero negó que él hubiese estado preso. Dijo que Mark, que ella conoce hace 12 años, era "un buen padre" e "idolatraba a sus hijos". Los dos tenían planes de casarse en breve y salir de Tottenham para "comenzar una nueva vida juntos" con sus tres hijos: Kemani, de 10 años, Kajaun, 7 y Khaliya, de 18 meses.

 

En un testimonio al Canal 4 News, Simone Wilson dijo que su compañero no era un gánster y que jamás disparó contra la policía. "Si él tuviese un arma -cosa que no es así- Mark hubiera corrido. Mark es un corredor. Él hubiera preferido salir corriendo antes que disparar, y eso lo digo desde el fondo de mi corazón. Ellos están diciendo que Mark era un gánster. Mark no era un gánster. El, incluso, ni siquiera conoce a algún gánster o a cualquier banda. Él no era así como están diciendo."

 

Un hermano de Mark, Shaun Hall, dijo a los periodistas que es "una locura total" afirmar que Duggan pudiese haber disparado contra los policías: "Mi hermano no era ese tipo de persona. Él no era tan estúpido al punto de disparar a la policía, eso es ridículo".

 

Una larga lista de muertes

 

En un artículo publicado en el periódico The Guardian (9/8), el periodista Alex Wheatte compara los conflictos en Tottenham con aquellos ocurridos en otra comunidad negra llamada Brixton, en 1981. Wheatte es negro y participó activamente de los enfrentamientos con la policía en esa época. El, incluso, recuerda la brutalidad de la policía y de la impunidad con que actuó contra los jóvenes negros. Los conflictos en Brixton también tuvieron inicio con la muerte de un joven, David Moore, de 22 años, asesinado por la policía después de una persecución en la comunidad negra. Los conflictos se esparcieron por tres barrios, Brixton, Toxteth y Moss Side, y la policía atacó con extrema brutalidad; cientos de personas fueron heridas y otras apresadas. “Las circunstancias son idénticas: crisis económica, jóvenes sin trabajo, recortes profundos en los servicios públicos y deterioro en las relaciones entre la juventud negra y la policía”, dijo Alex Wheatte.

 

Según él, “Mark Duggan es el último de una larga lista de muertes causadas por la policía. Recientemente el cantor de reggae Smiley Culture fue acusado de haber atentado contra su propia vida con un cuchillo de cocina en su propia casa, mientras estaba bajo custodia de la policía. La comunidad negra entera se rehúsa a creer en eso. El asesinato de John Charles de Menezes en Stockwell aún intriga a mucha gente. La policía siempre dice que está investigando, pero no sucede nada”.

 

Gobierno trata de “aislar” el conflicto

 

Sumergido en una enorme crisis económica, envuelto en escándalos políticos de envergadura, como el caso Murdoch, incluso sin solución, el gobierno conservador de Cameron viene tratando de todas las formas posibles pasar la idea de que este es un conflicto aislado, provocado por una banda de jóvenes negros rabiosos y descontrolados. El vice prefecto de Londres, Kit Malthouse, dijo que la violencia es culpa de un pequeño número de criminales motivados por la ganancia, y no por la conducta de la policía o de problemas sociales más amplios, causados por la lenta recuperación económica del Reino Unido. “Eso es un grupo relativamente pequeño de personas dentro de nuestra comunidad en Londres que, francamente, están tratando de robar cosas. Ellos están escogiendo tipos de tiendas específicas, porque quieren un nuevo par de zapatillas tenis o lo que fuera”, dijo a la red Sky News.

 

Es verdad que, a todo joven, le gustaría tener un nuevo par de tenis. Y debería tener derecho a eso. Pero, entre querer un par de tenis y ocupar un país entero, enfrentando las balas de la policía, hay una enorme distancia. Incluso porque es muy difícil convencer a alguien con una inteligencia mínima de que una lucha por un nuevo par de tenis pueda ser la causa de tantos días de furia. Es llamar a las personas de imbéciles, como mínimo. Pero el gobierno trata de convencer a la gente con estas explicaciones porque no tiene nada que decir de concreto a la población. No tiene cómo explicar la enorme crisis económica que viene socavando a algunas de las principales y sagradas conquistas de los trabajadores ingleses, como el sistema público de salud de buena calidad, transportes públicos decentes, servicios de agua, luz y gas que funcionen y que hasta hace poco tiempo atrás (antes de la llegada de M. Thatcher al poder) eran prácticamente gratuitos en Inglaterra.

 

Todo eso está siendo privatizado a un ritmo alucinante, en un abrir y cerrar de ojos, tal vez para que nadie se dé cuenta. Esos recortes en los servicios públicos y también en la seguridad social alcanzan a las comunidades más pobres, aquellas que hace años vienen padeciendo la dura vida del desempleo, la miseria y el abandono. Se calcula que entre las comunidades negras, cerca del 50% de los jóvenes están desempleados o apenas hacen trabajos precarios y eventuales. El preconcepto racial, que crece cada día en Inglaterra, es otro factor de opresión sobre las comunidades. Los jóvenes negros son los más perseguidos por la policía y ya se convirtió en una anécdota por aquí las constantes “batidas” policiales en los barrios negros. “Si están en un automóvil, los jóvenes negros fatalmente serán detenidos por la policía”, dijo un hombre negro de 60 años en un programa de TV. Y casi todos los días, uno de ellos aparece muerto, sin que la policía dé alguna explicación convincente. 

 

El gobierno trata de desvincular los conflictos en Londres de toda esa terrible situación, como si fuesen dos mundos distintos. Pero, en este momento, en que el conjunto de los trabajadores en Inglaterra se vienen levantando y movilizándose contra los ataques del gobierno, es cada vez más difícil caer en ese cuento chino. Y, como sucedió en Brixton, en 1981, los trabajadores necesitan entender esas protestas como parte de su lucha contra los ataques del gobierno, como una justificada reacción más a la situación terrible en que viven las comunidades negras, oprimidas y perseguidas de forma aún más brutal por la policía de lo que a los trabajadores blancos. Esta es una lucha del conjunto de la clase trabajadora inglesa, por lo tanto, cabe ahora a los sindicatos jugar todo su peso en apoyo a los conflictos, sumarse a las protestas y correr en ayuda de las comunidades negras, exigiendo que el gobierno pare de reprimir, libere a los presos y esclarezca inmediatamente el asesinato de Duggan, penalizando con rigor a los responsables por su asesinato.



 

 

 
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