FRENTE AL CAPITALISMO EN CRISIS SOLO HAY UNA ALTERNATIVA: REVOLUCIÓN SOCIALISTA!
   
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  La derrota electoral de Obama
 
La Derrota electoral de Obama

El resultado de las recientes elecciones, en EEUU, (llamadas de “medio turno” porque se realizan en la mitad de un mandato presidencial) confirmó los pronósticos previos sobre que el gobierno de Obama y el Partido Demócrata sufrirían una fuerte derrota.  

Efectivamente, perdieron 50 miembros de su bancada de diputados  (ahora han quedado en minoría en la Cámara Baja), las gobernaciones de 10 de los estados que dominaban (aunque ganaron California) y apenas consiguieron mantener una exigua mayoría en el Senado. La causa principal de esta derrota fue reconocida por el propio Obama: la debilidad de la marcha de la economía del país y, en especial, la persistente desocupación.

Las cosas no van bien
 
La economía estadounidense no consigue recuperarse del impacto de la crisis iniciada en agosto de 2007, luego de estallido de la burbuja especulativa en el mercado inmobiliario y que se profundizó, en setiembre de 2008, con la caída del Lehman Brothers. La banca estadounidense estuvo al borde de la quiebra y hubo fuertes caídas del PBI nacional en el cuarto trimestre de 2008 y el primero de 2009. Fue el peor momento de la economía estadounidense en varias décadas, equivalente al retroceso vivido en los meses posteriores al crack de 1929.

El gigantesco paquete de ayuda a los bancos y los mercados especuladores que lanzaron, primero Bush y después Obama, por un lado, salvó a los bancos y evitó la quiebra del sistema financiero estadounidense. Por el otro, frenó la caída en picada de la economía e impulsó una cierta recuperación, que tuvo su pico en el primer trimestre de 2010 (un crecimiento anualizado del PBI de 3,7%).

Pero se trató de una recuperación frágil, impulsada por la ayuda y el gasto estatal y no por un sostenido crecimiento de la inversión privada (la burguesía no había recuperado todavía su “confianza inversora”). En el siguiente trimestre, la economía comenzó nuevamente a frenarse, con un crecimiento de apenas 1,6%. Economistas burgueses, como Paul Krugman y Nouriel Roubini comenzaron a hablar de una posible “nueva recesión” o, en el mejor de los casos, de un “crecimiento anémico”.

Las consecuencias para la gente
 
Al impacto de la propia crisis, se sumaron las políticas de las empresas (despidos) y del gobierno (salvar a los bancos pero recortar presupuestos en áreas sociales como educación y salud) para descargar el costo de la crisis a espaldas de los trabajadores y sus familias.

La consecuencia más grave es el desempleo que se mantiene clavado cercano al 10%, una cifra muy alta para EEUU. Según Krugman, se necesita una tasa de crecimiento de 2,5% anual para evitar el aumento del desempleo. Por debajo de ella, continuará creciendo.

En el capitalismo, el desempleo es, al mismo tiempo, una consecuencia de la crisis y un requisito para que los patrones vuelvan a invertir. Las empresas lo aprovechan para imponer las mayores rebajas salariales y de condiciones laborales que les sean posibles. Así aumentan al máximo la explotación de los trabajadores que conservan su empleo y también la plusvalía extraída, buscando una recuperación de la tasa de ganancia que justifique una nueva oleada inversora.

Según un estudio del Economic Policy Institute (EPI), desde el cuarto trimestre de 2007 (momento de inicio de la crisis) hasta el primer trimestre de 2010 (pico de la recuperación), las ganancias de las empresas crecieron un 5,7%. En el mismo período, se redujo un 5% la fuerza laboral. Esto se suma a las presiones empresariales sobre el salario que, en el caso de la GM y otras empresas, llegó a exigencias de reducirlos a la mitad, bajo amenaza de despedir y contratar otros trabajadores.

Todo ello agrava una caída del nivel de vida del pueblo americano (por lo menos desde el gobierno de Ronald Reagan) y que se expresa en el crecimiento de la pobreza. Un reciente informe de la Oficina del Censo muestra que, en 2009, el índice total de pobreza alcanzó 14,3%. Casi 44 millones de estadounidenses, la mayor cifra en los 51 años que se lleva este registro. ¡En el país más rico de la Tierra, una de cada siete personas es pobre! La situación se agrava en la población negra y de origen latinoamericano (afecta a la cuarta parte), especialmente en la infancia: casi 36% de los niños negros y 33% de los de origen latinoamericano son pobres.

Voto castigo  
 
En la década de 1990, el ex presidente demócrata Bill Clinton popularizó la frase “Es la economía, estúpido” para resumir cuál sería el eje de sus campaña electoral para derrotar a Bush, padre, y luego para asegurarse la reelección.

Ahora podría responder perfectamente a la pregunta de por qué perdió Obama. Fue en gran medida, el resultado de la irritación de un sector del pueblo estadounidense frente a un presidente que prometió “cambiar radicalmente la política pero que rápidamente demostró que no gobernaba para los pobres y desposeídos, sino para Wall Street.

¿Se fortalece la derecha?
 
Si bien ese voto castigo fue hacia los candidatos del partido republicano, no es la tradicional estructura de este partido (sumergida en su propia “reconstrucción”, después del fracaso del proyecto Bush) la que se vio realmente fortalecida.

Al no surgir ninguna alternativa por la izquierda, fue el Tea Party (luego de ganar numerosas candidaturas y las internas del partido republicano frente a figuras tradicionales), quien  capitalizó electoralmente el descontento, fundamentalmente en la clase media empobrecida y en sectores obreros blancos desocupados.

Esta organización, cuya principal figura es Sarah Palin, postula una ideología de extrema derecha que mezcla “americanismo”, racismo y “antiestatismo” extremo. Al igual que las formaciones ultraderechistas de Europa, utiliza el racismo y la culpa a los inmigrantes para esconder a los verdaderos responsables de las crisis.
Así, frente al desgaste de Obama, al no surgir ninguna alternativa por la izquierda, el Tea Party aprovechó su discurso supuestamente “alternativo” a la “vieja política” y ganó un gran espacio. E decir, es una manifestación muy distorsionada de la crisis económica y su reflejo en el sistema político estadounidense.

Pero no es la única: de modo todavía muy incipiente comienza a haber luchas obreras y populares, en la comunidad educativa contra los recortes presupuestarios y sus consecuencias, con epicentro en California, en la salud, por razones similares, en algunas industrias contra las rebajas salariales y el ataque a otras conquistas. Como dijimos, son luchas aún muy incipientes pero, en la medida que se agraven la situación económica y los ataques, y aumente el escepticismo de la población con las respuestas políticas del sistema, pueden estar anunciando el inicio de un proceso mayor.     

Algunas perspectivas

 
La derrota electoral de Obama y la pérdida de la mayoría parlamentaria demócrata ponen al sistema político estadounidense frente a una situación muy compleja. El gobierno se ha transformado en lo que los estadounidenses llaman un “lame duck” (pato manco), obligado a cogobernar con un parlamento opositor. Una situación que puede aumentar el giro a la derecha que ya viene dando su gobierno (basta ver su política de expulsión de inmigrantes “ilegales” o  la reducción de presupuestos para educación y servicios públicos). Al mismo tiempo, esa derrota deja al gobierno de EEUU mucho más débil para enfrentar la situación internacional y un agravamiento de la situación económica en el país.

Escrito por Alejandro Iturbe  LITCI



 
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