FRENTE AL CAPITALISMO EN CRISIS SOLO HAY UNA ALTERNATIVA: REVOLUCIÓN SOCIALISTA!
   
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  15-O: Miles ganan las calles en contra del capital y su decadente “democracia”
 
 

15-O: Miles ganan las calles en contra del capital y su decadente “democracia”


 

La cita estaba marcada hacía meses. El 15 de octubre (15-O) estaba llamado a ocupar un espacio en la Historia como una de las jornadas de lucha más masivas a nivel internacional. Y así fue. Destellando el alba, comenzó la batalla que abarcó a los cinco continentes y que expresó la bronca juvenil y popular en casi todos los idiomas. Durante la madrugada se iniciaban las protestas en Tokio, Seul, Sidney y Nueva Zelanda. Ya por la mañana, las movilizaciones irrumpían las calles de las principales capitales europeas y latinoamericanas. Aquello se extendió como un reguero de pólvora a casi un millar de ciudades de más de ochenta países en todo el mundo.

 

Inspirada en la primavera árabe y profundizando el ascenso europeo, la juventud en general cumplió un papel de vanguardia en todas las movilizaciones. En algunos puntos, además, se destacó una amplia unidad entre estudiantes, trabajadores y desempleados, que salieron a las calles para protestar contra los efectos de la crisis económica mundial y en contra de las políticas que los gobiernos capitalistas vienen aplicando en el sentido de que seamos los trabajadores quienes paguemos los platos rotos de su crisis. También se expresó el rechazo a los aspectos más irritantes de esta falsa democracia burguesa, siendo cada vez más evidente que esta sólo sirve a los ricos y que los pobres, en verdad, no decidimos nada. En este sentido, el blanco central de las marchas y actos fueron los grandes bancos centrales o privados, aquellos tótems del sistema financiero internacional, así como los parlamentos y sedes gubernamentales.

 

“De Norte a Sur, de Este a Oeste, la lucha sigue, cueste lo que cueste”

 

El pico de las protestas se radicó en España, cuna del 15-M y el 19-J, del movimiento de los “indignados” y de la corriente que propugna la “democracia real ya”. En Madrid y Barcelona se congregaron más de 400.000 personas que, luego de marchar, realizaron una asamblea masiva en la ya emblemática Plaza del Sol. La juventud coreaba sin cesar “se va a acabar, se va a acabar, se va a acabar la paz social” y levantaba carteles con lemas como: "Disculpen las molestias, esto es una revolución”. Ángel Luís Parras, dirigente de Corriente Roja y de la LIT, expresó durante el acto: “..a las cosas hay que llamarlas por su nombre: hay que hablar de capitalismo y hay que hablar de capitalistas cuando hablamos de los mercados y de los mercaderes. Por eso hemos venido aquí a gritar que la crisis la paguen los capitalistas (…) y que para sacar a este país de la crisis, para dar la vuelta a la crisis lo que hace falta es un verdadero plan de rescate de los trabajadores y el pueblo, ese es el plan de rescate que está faltando y para lo cual hay que colocar en perspectiva una huelga general”.

 

En Londres, más un millar de manifestantes se reunieron frente a las escalinatas de la catedral de Saint Paul para luego ir a cercar nada menos que la sede la Bolsa de Londres, la London Stock Exchange. Una vez que la manifestación perturbó el corazón de la City de Londres, la policía comenzó a dispersar violentamente la concentración. Actualmente, los indignados británicos acampan rodeando la misma catedral en la que se concentraron durante el 15-O.

 

Roma fue una de las capitales donde se registró una de las mayores convocatorias y, al mismo tiempo, donde se expresó la mayor radicalidad. Fueron 200 mil personas las que acudieron a la jornada de lucha en la capital italiana, donde la calle Tasso fue protagonista de una brutal represión policial que dejó 70 heridos, tres de gravedad.

 

En Berlín, unas 10 mil personas marcharon por la avenida histórica de Unter den Linden coreando lemas en griego, español, inglés y alemán. Momentos tensos se vivieron en la capital alemana cuando la policía cortó el paso de un sector de los manifestantes que, al grito de “ocupemos el Reichstag”, se dirigían a la seda parlamentaria germana. En Frankfurt, otros miles de luchadores y luchadoras marcharon hasta la sede del Banco Central Europeo (BCE) levantando carteles con inscripciones tales como "Estáis especulando con nuestras vidas", mezclada con otras pancartas con frases como "Estáis malversando nuestro futuro".

 

En Holanda, otras 2 mil personas marcharon en La Haya, Rotterdam y Utrech. En la Plaza de la Bolsa, la multitud gritaba “Golpearemos hasta la victoria” para después entonar la legendaria Imagine de John Lennon.

 

Unos 6 mil se reunieron en Bruselas y otros cientos en París, que se reunieron en la Plaza del Hotel de Ville.

 

En Atenas, uno de los centros de la crisis económicas y de la resistencia juvenil-obrera, se congregaron más de 4 mil personas. Cerrando el panorama europeo, citamos a Portugal, el otro punto más alto del 15-O a nivel mundial, con unas 25 mil personas en Lisboa que ocuparon la escalina de la Assembleia da República en contra de los planes de austeridad del gobierno de Pedro Passos Coelho, títere de la troika (formada por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el FMI). Está convocada otra manifestación para el 27 de octubre en la perspectiva de construir una huelga general.

 

En América Latina es de destacar la marcha en Santiago de Chile, donde más de 5 mil personas protestaron con destino a La Moneda. La jornada chilena estuvo marcada por la heroica lucha de los estudiantes en defensa de la educación pública que lleva ya más de cinco meses. También se dieron actos importantes en Buenos Aires y São Paulo.

 

La indignación llega al corazón del imperialismo

 

 

El impacto del proceso revolucionario que sacude al mundo árabe y el ascenso en las movilizaciones del viejo continente es tan fuerte que penetró en los mismos EUA. Es sabido que, desde el pasado 17 de setiembre, se generó un movimiento que se autodenominó Occupy Wall Street (!Ocupa Wall Street!) que involucra a miles de jóvenes que, hasta ahora, consiguieron la adhesión de algunos sindicatos y de un vasto sector de la población.

 

El pasado 5 de octubre, durante una marcha que atravesaba el Puente de Brooklyn, fueron duramente reprimidos por la policía de Nueva York, dejando un saldo de varios heridos y nada menos que 700 detenidos. Desde el 6 de octubre y con motivo de los 10 años del inicio de la invasión a Afganistán y contra el presupuesto federal, ocupan una plaza entre Wall Street y la Zona Cero, en Manhattan, conocida como Zucotti Park, ahora rebautizada como Freedom Plaza, la Plaza de la Libertad. La policía neoyorquina ha intentado en más de una ocasión desalojar a los jóvenes de aquel parque, no pudiendo hacerlo debido a la enorme solidaridad de miles de personas que cercaron el recinto protegiendo la ocupación.

 

Es así que llegamos al 15-O. En los EUA la protesta se extendió en varias ciudades. Los indignados norteamericanos, que antes de esta fecha comenzaron a “visitar” a los multimillonarios y a retirar su dinero de los bancos en señal simbólica, tomaron el centro financiero de Nueva York demostrando una osadía tremenda. Miles de personas, ver para creer, desbordaban el Times Square y se concentraban en Wall Street en nombre de un “cambio global”. Miles gritaban: “Si tu sangre no hierve ahora, es que no es sangre”. Otros carteles, que luego se dirigieron a intentar ocupar la sede del Bank of America, rezaban: "La deuda es esclavitud”, "No somos vuestros esclavos", "No rescatéis bancos, rescatad personas", "Cría bancos y te comerás sus crisis", "Despierta, América", "Más impuestos para los ricos", "Acabamos de empezar". Y la cifra más ubicua: "Somos el 99%".

 

En efecto, los indignados neoyorquinos denuncian que el 99 % de los estadounidenses trabaja para que el 1 % se enriquezca cada vez más. Una manifestante sentenció: "No es justo que nosotros, la mayoría, el 99 %, tengamos que sufrir para que ellos, los millonarios, se hagan cada vez más ricos". La multitud coreó: “Ya es hora de que el 99% se levante contra el 1%”. También se denunció que el 1% controla el 40% de los activos disponibles de los EUA y que en la primera superpotencia mundial existen 46 millones de pobres, la mayor cifra de su historia, además de que uno de cada cuatro propietarios no puede pagar su hipoteca.

 

Expresando la internacionalización de la lucha de los de abajo, un miembro de una seccional del sindicato Communications Workers of America, sostuvo: “Mire a su alrededor. Así es cómo se ve la verdadera democracia. Occupy Wall Street ha capturado el espíritu de nuestro tiempo. Esto es Madison en Wisconsin. Esto es El Cairo. Esto es Túnez. Occupy Wall Street ha comenzado aquí un movimiento del que todos somos parte alrededor del mundo”.

 

Minimizada y hasta ridiculizada en sus inicios, la protesta en el corazón del capitalismo, comienza a ser tomada en serio. El Ocupa Wall Street ya dobla en popularidad al Tea Party, con un apoyo del 60% entre los jóvenes y el 66% entre los demócratas. Hasta Obama, con su cinismo acostumbrado, tuvo que salir a decir que este movimiento “es una expresión de la frustración que el pueblo norteamericano siente delante de la mayor crisis económica desde la Gran Depresión”.

 

La convocatoria en los EUA se calcula en 10 mil personas, lo cual no es poca cosa, si consideramos que se da en el centro mismo de la mayor potencia imperialista mundial. Durante las protestas en el 15-O, hubo más de 70 detenidos cuando la policía entró con todo para dispersar la manifestación.

 

“Democracia real”..sólo con el fin del capital!

 

 

Estas movilizaciones, para la LIT, son altamente progresivas y las apoyamos con todo. Expresan las necesarias respuestas de nuestra clase, en el terreno de la lucha directa, a los efectos de la crisis económica. Movilizaciones como las que presenciamos, masivas y de amplitud internacional, son una necesidad delante de la guerra social que emprende el imperialismo contra los pueblos del mundo. Mientras más masivas y unificadas sean las luchas, tanto mejor para defender nuestros derechos e intereses.

 

Las movilizaciones del 15-O expresan también el desgaste pronunciado de las democracias burguesas, de los partidos del régimen, de las burocracias sindicales y de los partidos reformistas y neo reformistas que, a tambor de la crisis, cada vez más se ven obligados a mostrar su verdadero rostro al impulsar o apoyar ataques directos al nivel de vida de las masas y medidas que sólo favorecen a los grandes capitalistas y banqueros.

 

En este sentido, al calor de la lucha, amplios sectores de la juventud y de la clase trabajadora comienzan a identificar a sus enemigos en esta pelea mortal contra el capital. No es casualidad que, en casi todos los casos, las movilizaciones apuntaron a las instituciones centrales del sistema financiero o a los mismos gobiernos o parlamentos. Esto es muy progresivo.

 

Esto no se veía, al menos con esta fuerza, cuando comenzó la crisis en 2007-2008. Pero las cosas fueron cambiando. En esta fase de la crisis, donde la burguesía mundial precisa golpearnos durísimo e imponernos retrocesos o derrotas históricas para recuperar su tasa de ganancias, la clase obrera y la juventud entran en escena demostrando que nada está cantado, que vamos a resistir y que no está colocada una derrota en frío para el movimiento de masas mundial. Estamos demostrando, a fuerza de movilizaciones, que lucharemos duro.

 

Sin embargo, las movilizaciones que se están dando reflejan otro aspecto que cruza toda esta etapa de la lucha de clases. Reflejan, además de la disposición combativa de nuestra clase para enfrentar los ataques de las clases poseedoras, profundas debilidades -y retrocesos- en el terreno de la conciencia. En la vanguardia de estas luchas, dramáticamente se refleja todo tipo de confusiones ideológicas o, mejor dicho, una fuerte influencia de la ideología burguesa, reformista o una mezcla de todo un poco. Esto coloca al rojo vivo la falta y la necesidad urgente de construir y fortalecer una dirección revolucionaria, si queremos que todo el heroísmo y la energía que las masas están desplegando desemboque en victorias estratégicas para nuestra clase.

 

Las progresivas luchas de los jóvenes europeos, latinoamericanos y de casi todos los países del mundo que salen a cuestionar al “sistema”, a los “mercados”, a los “bancos” y a las decadentes democracias capitalistas tienen la enorme limitación, para poder avanzar incluso en la conquista de reivindicaciones mínimas o en la defensa de los derechos básicos, en el carácter reformista de su dirección política. Por colocar un ejemplo, la dirección de “Democracia Real Ya” en España defiende el sistema capitalista. No tiene la mínima intención de romper con él, a lo sumo, pretende hacer reformas por dentro de su institucionalidad. Su crítica al Pacto del Euro y su discurso sobre “no somos mercancías en manos de políticos y banqueros” se limita a exigir un “mayor control” de los bancos privados por parte del “Banco de España” en la utopía de pensar que, así, los pulpos del capital financiero tendrían “una conciencia de protección de los ciudadanos”. Para nada plantean expropiar la banca y colocarla al servicio de la clase obrera en el poder y de la construcción de una economía que coloque en primer lugar la satisfacción de las necesidades de la mayoría de la población. Todo se limita a una mayor “regulación”. Tampoco se habla de un plan de rescate a los trabajadores en base a atacar a fondo los intereses de las grandes empresas y bancos. No cuestionan el modelo de pensiones (que plantea aumentar la edad para la jubilación a 65 años), o las privatizaciones de los servicios públicos. Ni hablemos de su propia concepción de “democracia real”, que no se opone la propia monarquía española y no habla del derecho a las nacionalidades, sin duda un extraño tipo de “democracia real”. Estas posiciones políticas, van acompañadas de otro tipo de ideologías reaccionarias, como las antipartidistas y aquellas contrarias a la unidad con la clase obrera organizada.

 

Frente al carácter de estas direcciones es preciso, además de impulsar con todo estas movilizaciones, desarrollar la discusión a fondo sobre la imposibilidad de conquistar una democracia “real” y verdadera, entendida como una democracia de y para la clase obrera y las grandes mayorías de la sociedad, sin liquidar el capitalismo. Es como decía un lema en los actos de São Paulo: No existe democracia con desigualdad y no existe capitalismo sin desigualdad.

 

Es necesario, para nosotros, apuntar una salida de fondo. Esa salida no es otra que la toma del poder por el proletariado y la revolución socialista internacional, que destruya al Estado burgués e instaure un Estado obrero con un régimen de dictadura revolucionaria del proletariado. Sólo este régimen será verdaderamente democrático, sólo este régimen político podrá garantizar en los hechos una “democracia real” para los trabajadores y los pobres pues, como afirmaba la III Internacional: “la república burguesa más democrática no es más que una máquina que permite a la burguesía aplastar a la clase obrera”[1]. En este sentido, cualquier régimen dentro del Estado burgués (sea una dictadura burguesa o una democracia burguesa) será siempre una dictadura de los burgueses sobre los obreros, porque estará asentada en instituciones que permiten a los capitalistas (minoría de la población) explotar y oprimir a la clase trabajadora (mayoría de la población). La dictadura revolucionaria del proletariado, al contrario, sería más democrática (sería superior a cualquier democracia burguesa) porque sería lo inverso, sería una democracia para la abrumadora mayoría del pueblo y una dictadura de la mayoría de la población (la clase obrera y sus aliados) sobre una minoría explotadora (la burguesía).

 

Y, para destruir a este sistema explotador, raíz de la propia crisis y de todos los problemas sociales, es preciso -y urgente- organizarnos sólidamente en organizaciones de lucha como los sindicatos, luchando siempre para que sean clasistas, y en partidos políticos revolucionarios, herramientas de lucha que nuestra clase ha construido y desarrollado a lo largo de décadas de lucha y al precio de mucha sangre. Ya lo decía Lenin cuando polemizaba con la ideología y práctica espontaneísta: “toda disminución del 'elemento consciente' del papel de la socialdemocracia significa – se quiera o no- un refuerzo de la ideología burguesa sobre los obreros (…) todo desarrollo espontáneo del movimiento obrero acaba en la subordinación a la ideología burguesa”.

 

 

[1]    Tesis de la III Internacional sobre la democracia burguesa y la dictadura del proletariado en: Tercera Internacional Comunista: Manifiestos, tesis y resoluciones del 1er. Congreso. Debates Editora, São Paulo, Brasil, 1988

 

 

 
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