FRENTE AL CAPITALISMO EN CRISIS SOLO HAY UNA ALTERNATIVA: REVOLUCIÓN SOCIALISTA!
   
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  Grecia y la crisis en el Europa
 
¡Los trabajadores de toda Europa están junto a los trabajadores griegos!
 

La crisis europea, con actual epicentro en Grecia, demuestra dos cosas; que la crisis económica mundial está lejos de ser controlada, como preveían los vulgares defensores del capital; y que inició una respuesta de aliento por parte de la clase trabajadora para la tentativa de la burguesía de obligarla a pagar la factura.
 
La lógica del capitalismo en tiempos de crisis es quemar capital excedente en larga escala, destruir fuerzas productivas –es que se va a hacer con los Planes de Estabilidad y Crecimiento (PEC) en toda Europa, y es exactamente lo que la movilización griega intenta frenar, para desespero de la burguesía.
 
Los trabajadores griegos, con su valiente lucha, dan el ejemplo de cómo debe proceder la clase trabajadora europea frente al chantaje de sus gobiernos y sus planes de austeridad. Cuatro huelgas generales solo este año y movilización de masa (En la del 5 de mayo se calculan entre 100 a 200 mil personas) cada vez más radicalizadas (con ocupaciones de edificios de gobierno), se dan en ese país. La lucha del pueblo griego preocupa a la burguesía y a sus representantes: el comisario de Asuntos Económicos y Monetarios de Europa, Olli Rehh, afirmó que “es absolutamente esencial contener el fuego en Grecia para que no se torne en un incendio y una amenaza a la estabilidad financiera de la Unión Europea y a su economía como un todo”.
 
El gobierno griego, liderado por PASOK (socialista) del primer ministro George Papandreou, quiere imponer al pueblo medidas aún más duras que las contenidas en el PEC portugués. El “plan de salvación” acordado por la Unión Europea y por el FMI para Grecia, prevé un préstamo entre 110 a 130 mil millones de euros a costa de obligar al país a adoptar un plan de austeridad sin precedentes, que desmantela la protección social, reduce los salarios, privatiza el sector público, grava el consumo, con el objetivo de bajar el déficit público de 13,60% del PIB actualmente a menos de 3% al final del 2014.
 
Debido a que es prohibido para el Banco Central Europeo (BCE), por el tratado de Maastricht, realizar préstamos directos a Grecia, son los países de la zona del euro, entre ellos Portugal, los que le prestarán ese dinero para que puedan saldar sus compromisos con los acreedores, es decir la banca internacional, principalmente la francesa y la alemana. Como esos préstamos a Gracia serán hechos a una tasa de interés del 5%, darán lucro a los bancos, que se benefician de una tasa del 1% del BCE. Darán lucro también a los países cuyos intereses por la emisión de papeles de sus propias deudas son bastante inferiores al 5%, como es el caso, por ejemplo, y más de una vez, de Francia y Alemania. Así los bancos y los gobiernos de los países centrales de la Unión Europea van a hacer dinero con la crisis de Grecia. Es por esto que debemos oponernos a que el Estado portugués avalice este préstamo. Este préstamo favorece a los bancos y perjudica al pueblo griego, puesto que está directamente ligado al plan de austeridad que pretende imponerle la miseria y el caos.
 
Como explica el artículo “Contre la tyrannie des financiers” (Contra la tiranía de los banqueros), publicado en el site del economista y militante del Movimiento por el Socialismo (MPS – Suíça) Charles Urdí (http://www.alencontre.org/): “EL Plan de austeridad – llamado fraudulentamente de ‘ayuda para Grecia’ – también sirve para salvar a los bancos de la Unión Europea. En efecto, los bancos franceses tienen 75,17 mil millones de dólares de la deuda griega (de 300 mil millones de euros); los alemanes, 45 mil millones de dólares; los ingleses 15,08 mil millones. Si hasta el 19 de Mayo de 2010, Grecia no pudiese pagar el préstamo vencido de 8,09 mil millones de euros, la quiebra tocaría la puerta, con pérdidas para los bancos. Los países de la Unión Europea y el FMI rescataron por tanto, a los bancos”.
 
Del plan acoplado a este préstamo y acordado entre Papandreou, la Comisión Europea y el Fondo Monetario Internacional, constan medida como:
 
Los salarios de los funcionarios públicos serán congelados durante por lo menos tres años; los que ganen más de 3 mil euros no tendrán 13º ni 14º salario; las personas con un salario inferior a ese valor, recibirán un bono de mil euros. Las contrataciones públicas serán paralizadas.
 
Los jubilados perderán también el 13º y 14º salario si sus pensiones superan los 2.500 euros mensuales. Se estableció una edad mínima para la jubilación (60 años) y un nuevo cálculo para las pensiones relacionado con toda la vida de trabajo y no con los últimos años, como era hasta ahora. Además de eso, de forma gradual, hasta el 2015 se elevarán los años de trabajo necesarios para la jubilación, que pasarán de 37 a 40.
 
En el sector privado un nuevo salario mínimo para los jóvenes y desempleados de larga duración será instaurado; las indemnizaciones del desempleado serán también revisadas a la baja; los despidos serán facilitados, con una indemnización menor a la que ahora existe.
 
Impuestos El IVA, un impuesto que incide indiscriminadamente sobre todas las personas, será aumentado al 23% (alcohol, tabaco y combustibles).
 
Privatizaciones: El estado deberá vender o reducir su presencia en empresas semipúblicas o pública. Los sectores de energía y transporte serán liberados.
 
Inversión pública: Será congelada la inversión pública en diferentes proyectos para ahorrar alrededor de 1,5 mil millones de euros, siendo afectadas principalmente las áreas de educación y salud.
 
Por otro lado, el gasto en armamento (2,8% del PIB griego contra 1,3% del alemán) no será tocado, justamente porque estas se concentran en la compra de armas de empresas francesas y alemanas.
 
Esta “ayuda” de 130 mil millones de euros durante tres años a una tasa de interés del 5% sumirá a Grecia en una larga recesión: -4% en 2010 y mínimo 3,5% en 2011.
 
La crisis vivida hoy en Grecia no fue causada por los trabajadores, pero ahora son los que pagan la factura: los grandes capitalistas, en especial las industrias bélicas, y los bancos nacionales y europeos, principalmente franceses y alemanes. Los mismos que tuvieron un festín con los dividendos, beneficios fiscales de todo tipo y remuneraciones demenciales, como los famosos gestores portugueses, quieren ahora que sea el pueblo y los trabajadores griegos los que paguen la crisis. Pero los trabajadores griegos darán una respuesta a la altura.
 
 
Traducción: Pavel Romero

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