FRENTE AL CAPITALISMO EN CRISIS SOLO HAY UNA ALTERNATIVA: REVOLUCIÓN SOCIALISTA!
   
  -
  Evo capitula a la ultraderecha
 
Evo capitula nuevamente a la ultraderecha


Después de varios días de extrema tensión en el enfrentamiento entre el gobierno de Evo Morales, por un lado, y los prefectos (gobernadores) y la burguesía de extrema derecha de la llamada Media Luna, por el otro, la situación derivó en una negociación oficial entre el gobierno y esos prefectos (agrupados en la Conalde - Coordinación Nacional Democrática), para llegar a un acuerdo.

Según la prensa internacional, esta negociación representa la única salida posible a la situación, a fin de evitar una guerra civil en el país. Al mismo tiempo, se afirma  que ella equilibra los intereses de ambas partes, que deberán ceder algo para alcanzar el acuerdo.

Sin embargo, la realidad muestra que esta negociación y su posible resultado representan, en realidad, una nueva capitulación de Evo que puede permitir un triunfo de la burguesía de extrema derecha.

Para entender esta afirmación, basta ver los puntos que serán firmados en el acuerdo. Por un lado, la burguesía de la Media Luna se compromete al el fin de los bloqueos, a la devolución de los edificios nacionales ocupados y a la aceptación de la detención y el procesamiento del prefecto de Pando, Leopoldo Fernández (no por las decenas de  asesinatos de los que es responsable, sino apenas por "violación del estado de sitio"). Por el otro, el gobierno nacional aceptaría postergar el referéndum para aprobar el proyecto de Constitución elaborado por la Asamblea Constituyente (considerado "excesivamente indigenista y estatista" por la burguesía de la Media Luna) y discutiría su contenido en la mesa de negociaciones; además, se compromete a restituir a esos prefectos la parte correspondiente del IDH (Impuesto por Derechos de Hidrocarburos) y a "profundizar la autonomías".

En otras palabras, a cambio de puntos que forman parte de su pleno derecho legal y político (que no deberían estar, por tanto sujetos a ninguna negociación), el gobierno de Evo concedería todos los reclamos por los que la burguesía de la Media Luna inició recientemente su violento movimientos. ¿Por qué sucede esto?

 
¿Qué es la burguesía de la Media Luna?

En Bolivia se denomina Media Luna a la región que abarca los departamentos de Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija. Aunque tienen apenas un tercio de la población del país, estos departamentos poseen una parte muy importante de las riquezas naturales bolivianas (petróleo, gas, hierro, producción de soja y carne), generan casi 60% del PBI nacional y más de dos tercios de sus exportaciones.

Un desarrollo que se ha dio en las últimas décadas mientras que, por el contrario, la economía del resto de Bolivia (el altiplano central) se estancaba o retrocedía. Esta realidad llevó a esas burguesías regionales a impulsar el reclamo de un supuesto "derecho de autonomía" dentro de Bolivia que, incluso, amenaza dividir al país. No se trata del justo reclamo de una nacionalidad oprimida contra el país opresor. Por el contrario, se trata del reclamo reaccionario de un sector burgués muy poderoso que quiere esa "autonomía" para negociar directamente con el imperialismo y los países más fuertes de la región, como Brasil, la entrega de esas riquezas, lograr una tajada mayor de la que ahora obtienen (eliminando la intermediación del poder central de La Paz) y, al mismo tiempo, desembarazarse del "altiplano indígena, pobre y revoltoso".

Según un artículo de la agencia Econoticias.Bolivia, los dueños de la región son "cerca de 100 poderosos clanes familiares, que controlan la agroindustria, el comercio exterior, la banca y los grandes medios de comunicación". Esos clanes empresarios familiares poseen gigantescos latifundios que, de acuerdo a un informe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), suman en total 25 millones de hectáreas  

Esta coalición de "poderosos autonomistas" es encabezada por la burguesía cruceña, la mas fuerte y dinámica del país, con un proyecto político propio que viene impulsando desde hace varios anos. Algunos de sus miembros son de un origen europeo mucho más reciente. Por ejemplo, su principal dirigente, Branko Marinkovic, es hijo de un inmigrante croata. Además de fuerte latifundista (posee 26.000 hectáreas), tiene gran peso en el área de producción y exportación de aceite de soja y es directivo de la poderosa empresa Transporte de Hidrocarburos, que opera 6.000 km de de gasoductos y oleoductos que llegan a Brasil, Argentina y Chile. El 50% del capital de esta empresa pertenece a Exxon y Shell.

 
Un proyecto ultraderechista

Basados en este poder económico, las burguesías de la Media Luna ya han logrado, por la vía electoral, el poder político de sus departamentos. Desde allí, intentan armar su "propio Estado", con Parlamento y Policía propios, y lograr el control absoluto sobre las riquezas de la tierra, los hidrocarburos, los impuestos, la educación, etc.

Es un proyecto que adopta una ideología profundamente racista, de desprecio hacia los "indios". Es decir hacia la mayoría de la población boliviana e, incluso, de sus propias regiones. Pero este carácter ultraderechista no se queda sólo en la ideología sino que también se expresa en su acción.

Los "comités cívicos" formados por esas burguesías regionales, y organizaciones como la Unión de la Juventud Cívica Cruceña (UJC), utilizan métodos fascistas (es decir, de guerra civil)  para reprimir a las masas, especialmente a los campesinos de la región. Los recientes asesinatos de decenas de campesinos en Pando son un ejemplo de ello (ver recuadro). En el caso de la UJC, la organización esta formada por los hijos de los empresarios y latifundistas, pero también incorpora jóvenes de clase media, ansiosos por escalar socialmente.

La burguesía de la Media Luna ha logrado ganar una importante franja de las clases medias regionales para su proyecto. Al mismo tiempo, las elecciones muestran que tiene el respaldo electoral de sectores el movimiento de masas. Lo que no es claro todavía es si ese apoyo es al conjunto de su política y a sus métodos o, por el contrario, expresa sólo una confusión temporaria frente a las promesas de cómo podría mejorar su vida con la "autonomía".  

Este proyecto ultraderechista cuenta con el respaldo del gobierno de EE.UU. Algo que quedó evidenciado con las estrechas relaciones de Phillip Goldberg, el embajador expulsado por el gobierno de Evo, con Marinkovic y también con el financiamiento que la agencia norteamericana de cooperación (Usaid) da a los políticos ultraderechistas de la Media Luna. Posiblemente, también cuente con el respaldo de sectores de la burguesía brasileña, con fuertes intereses en la región, a través de la Petrobrás y de la producción de soja (el 33% de la tierra con este destino está en manos de burgueses brasileños o de testaferros).

 
Las capitulaciones de Evo

Este proyecto ultraderechista crece aceleradamente: ya controla parte del país, amenaza la producción de gas y se está imponiendo frente a la impotencia o la inacción del gobierno. Por eso, tal como señala la reciente declaración de la LIT-CI, nos preguntamos: "¿Cómo es posible que eso ocurra en un país que vivió, en estos últimos años, dos revoluciones que tumbaron gobiernos de derecha (.)? ¿Cómo puede tener tanta fuerza este movimiento en un país donde, hace menos de dos meses, el presidente obtuvo casi el 70% de los votos para confirmar su mandato en un referendo revocatorio?".

La misma declaración responde a estos interrogantes: "La única explicación posible es la política conciliatoria del gobierno. El gobierno de Evo Morales se rehúsa a reprimir al movimiento de ultraderecha y a movilizar las masas en su contra, mientras hace poco no dudó en reprimir duramente la lucha de los mineros de Huanuni en defensa de su jubilación y otros reclamos, matando varios obreros en esta represión. En todo momento, Evo busca acuerdos o pactos con la burguesía de la Media Luna  para gobernar conjuntamente el país. Se niega a mandar tropas a todos los Departamentos para recuperar los edificios públicos ocupados, utilizando el justificativo de 'no derramar sangre'".

Pero decenas de campesinos e indígenas ya han sido asesinados en la Media Luna por las bandas ultraderechistas. Su sangre ya está siendo derramada. No es esta, por lo tanto, la verdadera razón de la política de Evo. Para nosotros, la explicación profunda de esa política es que, más allá de su origen campesino e indígena y de que la mayoría del pueblo boliviano lo vea como "su gobierno", el de Evo es un gobierno burgués que busca defender el sistema capitalista y el estado burgués boliviano y evitar la profundización de los procesos de movilización de masas que amenacen quebrarlo. Por eso, a pesar de ser atacado duramente por la burguesía de la Media Luna y el imperialismo, insiste en su política de conciliación con ellos.

 
La conciliación fortalece a la ultraderecha

Ya ha quedado claro que la "conciliación" impulsada por Evo sólo ha conseguido dejar el campo abierto para que la ultraderecha avance. Primero, ganó los departamentos de las Media Luna y esa legalidad y esos fondos para desarrollar su proyecto. Ahora, a través de la acción directa, se envalentona y se fortalece cada vez más, ocupando el vacío de poder dejado por el gobierno y avanzando en su proyecto.

Peor aún, esta política conciliadora intenta paralizar y desmoralizar una posible reacción de las masas que serían la única fuerza capaz de enfrentar y derrotar a la ultraderecha. Es una política que sólo puede ser calificada de "suicida" y que la derecha aprovechará con nuevos ataques, a pesar del acuerdo que esta firmando con el gobierno, que consolida sus avances.

 
Es necesario organizarse para enfrentar a la  derecha en las calles

Fortalecida por esta posible victoria, la ultraderecha va a querer seguir avanzando y repetirá los métodos violentos que hasta ahora le han dado tan buen resultado. Los asesinatos de Pando muestran lo que será el futuro boliviano si la ultraderecha se impone. Si el gobierno de Evo no está dispuesto a combatirla a fondo, el pueblo boliviano debe movilizarse y exigirle que lo haga.

Pero no puede esperar pasivamente la respuesta de un gobierno que, hasta ahora, siempre ha optado por la conciliación. Para enfrentar y derrotar a la ultraderecha, es necesario que los trabajadores y las masas bolivianas desarrollen su propia movilización autónoma y se organicen para eso.

Por eso, reivindicamos la declaración votada por los mineros de Huanuni que expresa: "¡Cárcel a todos los sediciosos! ¡Que se vayan de nuestro país! ¡Hagamos con estos fascistas lo mismo que el Presidente ha hecho con el Embajador de Estados Unidos! ¡Basta de muertos mineros y campesinos! ¡Basta de atentar contra el país!, ¡Basta de terratenientes y oligárquicas queriendo mandar a toda Bolivia! Es necesario frenar la violencia de la oligarquía. Toda la clase obrera, tenemos que retomar las movilizaciones y hacer valer la "agenda de octubre", que plantea luchar por la expropiación de los terratenientes del Oriente boliviano, Tierra a los campesinos y indígenas y por una verdadera nacionalización del gas y la minería. ¡No más racismo y discriminación a nuestros hermanos! (.) Por la unidad del pueblo en la lucha contra los divisionistas y para frenar la escalada de violencia, el único camino es movilizar a obreros y campesinos para derrotar la oligarquía".

Una propuesta totalmente posible, tanto por la combativa historia como por la realidad actual del pueblo boliviano. Incluso cuando la mayoría aún confía y apoya el gobierno de Evo Morales, por todos lados surgen movilizaciones que muestran su disposición de enfrentar y derrotar a la ultraderecha.

Como las masivas movilizaciones convocadas desde El Alto y por la COB nacional, que reunieron decenas de miles de personas en La Paz, y el bloqueo de la carretera Cochabamba-Santa Cruz por parte de los campesinos del Chapare. O los habitantes de Plan 3000, una de las barriadas más pobres de la ciudad de Santa Cruz, con 300.000 habitantes constantemente atacados por las bandas fascistas de los "cívicos", que han comenzado a organizarse para defenderse de los ataques y ya han logrado defender el barrio en varias ocasiones.

Fueron estas movilizaciones, generadas en gran medida por el repudio a la masacre de Pando, las que obligaron al gobierno de Evo a un discurso más "duro" y una medida  para dar una satisfacción a esa base con la detención del prefecto de Pando, y le impiden, hasta ahora. entregar en la mesa de negociaciones las "autonomías de las naciones originarias" incluidas en el proyecto de Constitución.    

 
Para que la COB asuma la cabeza de esta lucha, debe tener independencia frente al gobierno

En otro artículo de esta edición, analizamos con mayor profundidad qué es el fascismo y cómo enfrentarlo. La conclusión principal es que sólo la clase obrera, a la cabeza de las masas campesinas, indígenas y populares puede derrotarlo, sin ninguna confianza y con total autonomía en los gobiernos que concilian con la ultraderecha.

En este sentido, es central el papel que puede jugar la COB. Pero, para hacerlo, esta organización necesita cambiar la orientación y retirar el apoyo y respaldo al gobierno de Evo que su secretario ejecutivo, Pedro Montes, acaba de firmar con el gobierno, en nombre de la COB, junto con dirigentes campesinos y el líder de El Alto, Edgar Patana, que siempre respaldaron al gobierno.

Nos referimos al "Acuerdo por la defensa de la democracia, la unidad y la integridad del país". El objetivo de este pacto sería "la defensa de la unidad del país y la defensa de la democracia afectada por un golpe civil" a la vez que repudia "el odio y el racismo fascista y neonazi y la actitud de los prefectos y dirigentes neoliberales". Sin embargo, el texto, además, incluye explícitamente "el respaldo a la actitud revolucionaria" del presidente Morales en su respuesta a la asonada de la burguesía de la Media Luna. Es decir, el acuerdo, escudado en la necesidad de enfrentar a esta burguesía, mete a la COB en un frente de apoyo al gobierno de Evo y su política conciliadora. Si se mantiene este acuerdo, no existe ninguna posibilidad de que la COB sea la dirección que necesitan las masas bolivianas para derrotar a la ultraderecha.

Por eso, compartimos las críticas que han hecho los sectores más combativos de la COB, que no fueron consultados. Es el caso de  Guido Mitma, secretario ejecutivo de la Federación de Mineros, que declaró que la firma del acuerdo era "unilateral e inorgánica" y que comprometía "la independencia política de los trabajadores".  También cuestionó "el diálogo y las negociaciones que realiza el presidente Morales con la oligarquía" y agregó: "Los mineros asumimos el compromiso de preservar la integridad del territorio nacional y de la democracia.  Pero el diálogo y las concesiones a la oligarquía no traerán nada bueno para los trabajadores y el país. (.) Por el contrario, hay que profundizar la 'agenda de octubre' que consiste en la nacionalización real de los recursos naturales no renovables que aún siguen en manos de las transnacionales, la expropiación de los inmensos latifundios en el Oriente y los valles, la distribución de tierras entre los campesinos e indígenas pobres, y la mejora en las condiciones de trabajo y de vida de los trabajadores". Reivindicó, además, resoluciones de congresos mineros que expresan: "Basta de concertar con los conspiradores y saboteadores del verdadero proceso de cambio". Es imprescindible que esta correcta propuesta se concrete a fondo en la acción. Por ejemplo, en la inmediata expropiación de los "100 clanes".

Para ello, es necesario retomar la gloriosa tradición de los mineros en la Revolución de 1952 (especialmente la de las milicias obreras de la COB), de las movilizaciones de 1985 y de los levantamientos triunfantes de 2003 y 2005, cuando los obreros y sectores populares enfrentaron y derrotaron la represión armada en las calles.  

Los mineros, que han criticado duramente la firma del acuerdo con el gobierno, deben luchar para que la COB rompa este pacto y haga un llamado a todos los sindicatos, organizaciones campesinas, populares y democráticas a formar un gran Frente Único para enfrentar a los fascistas por medio de la acción directa. Es necesaria una gran movilización nacional de masas para derrotar a la derecha.

Es evidente, además, que no se puede enfrentar a los grupos fascistas con palabras o actos públicos. Es necesario defenderse de los grupos fascistas en las calles, utilizando métodos de acción directa. Es urgente que los sindicatos y las organizaciones campesinas organicen miles de grupos de autodefensa entre los mineros, los campesinos, los fabriles y los sectores populares, retomando la gloriosa tradición de las milicias de la CON de 1952. Ese es el único camino para derrotar a la ultraderecha y a las organizaciones fascistas.

 
La necesidad de apoyo internacional

El proyecto de la ultraderecha de la Media Luna representa una gran amenaza no sólo para las masas bolivianas sino también para el movimiento obrero y los pueblos de toda América Latina. Se trata de un "ensayo" que, de triunfar, podría repetirse en otros países y regiones "conflictivas". Por eso, es imprescindible derrotarlo y que demos el apoyo de todo el continente al pueblo boliviano. Ayudemos a derrotar este proyecto ultraderechista antes de que se fortalezca más y se extienda a otros países.

La tarea inmediata es rodear al pueblo de acciones de solidaridad y de rechazo al proyecto ultraderechistas, como las movilizaciones que ya se han realizado en Argentina, Ecuador, Uruguay y Brasil.  También la propuesta de la Conlutas de Brasil de que la solidaridad con el pueblo boliviano y el repudio a la ultraderecha sea uno de los ejes centrales de la "semana antiimperialista" que el ELAC (Encuentro Latinoamericano y Caribeño de los Trabajadores) resolvió realizar en octubre. La LIT-CI compromete todo su apoyo en esas acciones.


Liga Internacional de los Trabajadores - Cuarta Internacional

www.litci.org


---------------------------------------------------------------------------------------

DESCARGA NUESTRA PRENSA HACIENDO CLICK AQUÍ

 
  Contador de Visitas: 160548 visitantes ¡Proletarios de todos los países, uníos!  
 
=> ¿Desea una página web gratis? Pues, haz clic aquí! <=