FRENTE AL CAPITALISMO EN CRISIS SOLO HAY UNA ALTERNATIVA: REVOLUCIÓN SOCIALISTA!
   
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  Aporte de compañeros de la TCC: La unidad Sindical
 

Aportes de los compañeros dela TCC:
Opinan los militantes de la Tendencia Clasista y Combativa

 

La unidad. Una herramienta para

potenciar la lucha, o un fetiche para aplastarla.

 

 

UNIDAD POLÍTICA Y UNIDAD ORGÁNICA.

La unidad orgánica (un único centro de acción sindical, la Convención) alcanzada por las principales corrientes del Movimiento Obrero a mediados de los ’60, expresa el grado de madurez política del Pueblo Trabajador, en una época de grandes luchas, de crisis política en ciernes y de escalada represiva del imperialismo y las clases dominantes locales contra las distintas formas de resistencia obrera-popular. Ni más ni menos que eso.

La necesidad de la unidad orgánica fue precedida de un nivel de unidad política entre las Organizaciones del Movimiento Obrero y Popular. El grado de unidad política al que hacemos referencia implicaba una percepción común de que el país y la región se deslizaban hacia un escenario de autoritarismo desembozado y que había que intentar dar una respuesta de conjunto mas allá de las diferencias estratégicas, programáticas y metodológicas que separaban a las distintas corrientes sindicales, políticas e ideológicas.

Ese grado de unidad política, expresada en lo programático en el 1º Congreso del Pueblo, en el objetivo político de ir hacia una sociedad sin explotados ni explotadores y en la resolución política de enfrentar con una Huelga General cualquier intento de golpe de estado; se expresó a nivel orgánico en la Convención Nacional de Trabajadores (CNT) donde se nuclearon las Centrales pre-existentes y la enorme mayoría de los Sindicatos.

Como toda construcción histórica, su esencia y también su vigencia, no pueden desligarse de las condiciones materiales y políticas que la hicieron posible. No se la puede cristalizar y presentar como un producto intemporal, que flota por encima del proceso histórico como si fuera una especie de dogma religioso.

También, como toda obra humana, por definición ligada a contingencias concretas; debe ser redefinida en cada etapa a la luz de las nuevas condiciones.

 

MEMORIAS DEL ZURCIDOR.

Al igual que la canción de Darnauchans, así debería titularse la historia del Movimiento Sindical posterior a la dictadura. Es que, aunque la propaganda del oficialismo sindical, haya intentado siempre administrar a su favor el peso que todavía tiene en el imaginario popular la existencia de una sola central; lo cierto es que prácticamente desde la salida de la dictadura, la unidad sindical a estado varias veces al borde de la ruptura, y a tenido que ser zurcida en varias oportunidades

Ya en el 3º Congreso, en 1985, la intención de la mayoría circunstancial de aplicar lo que ellos mismos definieron como “la aplanadora”, provocó el retiro de 506 congresales (casi la mitad) y la existencia durante unos meses de “dos centrales”. Esta ruptura se zurció en un Congreso extraordinario donde se unificaron de nuevo las dos fracciones bajo el nombre de PIT-CNT, y con una mesa Representativa con sindicatos de los dos lados en partes iguales.

En los ’90 y en el marco de una ofensiva reaccionaria en lo político y de extremo debilitamiento de los sindicatos producto de la no convocatoria de los consejos de salarios; la mayoría conciliadora del PIT-CNT intentó reformar los estatutos para eliminar la Convención y dar lugar a una Central, provocando en el 6º Congreso de 1996 una crisis que casi deriva de nuevo en una fractura y que se diluyo tirando el tema para mas adelante.

En el 2001 la vigorosa actuación de la Tendencia y del clasismo en general logró que el 7º Congreso aprobara por primera vez LA MESA SIN EXCLUSIONES. Esto provocó el retiro del Congreso de 9 Sindicatos que además se negaron a integrar la nueva Mesa Representativa.

Entre 2001 y 2003 (en que se realizó el 8º Congreso) la fracción que se fue (conocida como Pluna, luego Paraninfo y hoy Articulación) estuvo evaluando (no públicamente claro está)la conformación de una nueva central pero desistieron por el costo político que eso tendría para ellos ya que serían señalados como promotores de la ruptura de la “unidad histórica”.

A esos amagues de rupturas, hay que agregarles las varias ocasiones en que se ha amenazado de expulsión a militantes, agrupaciones y Sindicatos enteros.

Solo a titulo de ejemplo citaremos la amenaza de expulsión a los que en 1998 conformaron la Comisión pro-referendum contra el artículo 29 (luego que la Mesa del PIT-CNT resolviera no interponer ese recurso.

Las amenazas de expulsión a los que hiciéramos un Acto frente al Banco Comercial en plena crisis del 2002, denunciando la complicidad de la mayoría de AEBU con el “paro patriótico” para operar un salvataje bancario que le costó al país 1500 millones de dólares mas de deuda externa.

Y la amenaza de expulsión (todavía pendiente) contra el SUATT por parte de la mayoría de la UNOTT por la orientación combativa y autónoma de éste Sindicato.

En todos estos casos siempre el fundamento es el “atentado a la unidad”, presentado casi como una herejía, como una blasfemia contra un dios, como un acto de sabotaje contra la clase.

Presentar la unidad orgánica como un fetiche, sin la cual cualquier posibilidad de emancipación para los trabajadores está condenada al fracaso; no es mas que un recurso frecuentemente utilizado por las corrientes mayoritarias del PIT-CNT para tratar de neutralizar y aislar cualquier propuesta disidente o cualquier intento desde la base de movilizarse en forma autónoma a las resoluciones mayoritarias. Así lo hemos denunciado desde la Tendencia y el clasismo cada vez que se agitaron estos fantasmas y hemos invitado a los promotores de las amenazas de expulsión a un debate abierto, de cara a la clase, para discutir quien en realidad está poniendo en riesgo “la unidad”.

 

EL CICLO ABIERTO EN 1964 EMPIEZA A CERRARSE.

Con estas palabras hemos definido en varias ocasiones, las perspectivas que tiene esta ficción de “unidad” que existe en el Movimiento Sindical uruguayo. Es que mas allá de los incidentes concretos que hemos mencionado, ya hay una ruptura política entre las corrientes clasistas y la mayoría del PIT-CNT, por el abandono de estos, de la lucha por una sociedad sin explotación. Más allá de que formalmente reivindiquen las definiciones fundacionales de la CNT en los hechos se han adaptado a lo posible dentro del orden actual y promueven opciones políticas que solo se plantean una absurda “humanización del capitalismo”.

Esta ruptura en lo político pone objetivamente en tela de juicio la actual “unidad” orgánica ya que con tales diferencias no hay estructura que aguante y eso trasciende cualquier intención “rupturista” o “unitaria”.

El tema de las perspectivas de la unidad orgánica, hace más de una década que se viene debatiendo en el ámbito del clasismo, y en términos generales en los últimos 5 años se han delineado tres grandes posturas en torno a ésta cuestión y varias posiciones intermedias.

Por un lado están las agrupaciones y militantes que consideran que las únicas tácticas posibles son que la burocracia nos expulse o expulsarlos a ellos, bajo la consigna de “expulsar a la burocracia y recuperar los Sindicatos para los trabajadores”.

Otro grupo de compañeros consideran que ya están dadas las condiciones para abandonar el PIT-CNT, promover un nuevo sindicalismo y formar una nueva estructura de unidad sindical.

Para la TCC éste es un tema abierto, que se refresca cada tanto y en torno al cual, es honesto decirlo, no existe una posición uniforme. Quizás el acuerdo mas firme que tenemos sobre éste tema es que las otras dos visiones nos parecen demasiado esquemáticas  y despegadas de la lucha de clases real. Las posiciones de “todo dentro del PIT-CNT” o “nada dentro del PIT-CNT” no reflejan en lo absoluto lo complejo de éste fenómeno y menos su perspectiva.

Más allá de que nosotros siempre defendimos la militancia “adentro y afuera”, es decir dentro de las estructuras actuales y también acompañando cualquier intento autónomo (siempre que sea clasista); debemos decir con realismo que la perspectiva más razonable es un desflecamiento progresivo hasta que una coyuntura de alza en la lucha de clases provoque una separación de aguas. No sabemos cuando se va a hacer visible esto ni podemos resolverlo burocráticamente nosotros desde nuestra Agrupaciones o Núcleos, pero sinceramente creemos que la ruptura con el oficialismo sindical no tiene marcha atrás. La actuación de la dirigencia mayoritaria del PIT-CNT en éstos 5 años de gobierno progresista y la vergonzosa campaña electoral de éste año a favor de un nuevo gobierno del FA, liquidó los vestigios de independencia de clase que les quedaban y voló los pocos puentes que nos unían.

No vamos a hablar de plazos porque sería arbitrario, ni de tendencias irreversibles. Cuando decimos que la perspectiva es que se cierre el ciclo iniciado en el ’64 y nos estemos dirigiendo hacia una ruptura, hablamos de un escenario que vemos venir; pero como la historia no es la matemática tal vez el curso de la lucha de clases termine indicando otra cosa.

También, pensando en la perspectiva que nos parece más probable, avizoramos un proceso que no va a ser químicamente puro. No creemos que un buen día varios Sindicatos resuelvan irse sin más y constituir una nueva estructura. Creemos que va a haber una combinación de hechos (algunas expulsiones, otros que resolverán irse) y que quizás no alcance a todos los Sindicatos. Ahí primará la autonomía de cada gremio y habrá que ver que es lo que corresponde hacer, porque nosotros ni vamos a regalar espacios desde los cuales se puede pelear ni vamos a languidecer en estructuras donde la democracia sindical esté muerta y enterrada. 

La reciente ruptura en el sindicato de base de Cooperativa magisterial (ECMA), donde la militancia clasista formó un nuevo Sindicato (ECOS), la decisión de los Sindicatos de servicios de acompañantes mas grandes (como SECOM y PULSO) de retirarse de la FUS, y la posibilidad de que ante la suspensión de derechos por parte de la dirigencia de la FFSP (en algunos casos por varios años) de dirigentes de base del hospital Saint Bois, los trabajadores de ese centro conformen un sindicato autónomo; a puesto en evidencia un desflecamiento por la base de la sacrosanta “unidad”.

Sabemos que en algunos departamentos como Paysandú hay varios Sindicatos que no pertenecen (ni quieren pertenecer) al PIT-CNT.

Y pensamos también que en la próxima ronda de Consejos de Salarios, cuando se vea en la práctica los aspectos regimentadores de la nueva ley de negociación colectiva; pueden provocarse nuevas rupturas de filiales o de Sindicatos de base.

 

AFUERA, ADENTRO Y EN LOS COSTADOS.

CODO A CODO CON LOS QUE LUCHAN. ESA ES LA CUESTIÓN.

Como corriente sindical que trabaja para ofrecerles a los trabajadores una nueva orientación para el Movimiento Obrero, estamos obligados a ver la globalidad de las luchas de la clase y no quedar presos de los aspectos parciales. No podemos correr el riesgo ni de ser parte ni mucho menos fomentar una competencia entre estructuras sindicales. Si el proceso deriva hacia un escenario como el argentino o el brasileño (por nombrar solo a nuestros dos vecinos) donde existen varias centrales y mini centrales, nuestro papel será acompañar y apuntalar TODAS LAS LUCHAS y defender a la militancia combativa sea cual sea la central a la que pertenezcan.

Y deberemos, hasta que nuevas condiciones históricas sean el crisol de una nueva unidad orgánica superior; trabajar denodadamente por la unidad de acción y la articulación, de todas las Organizaciones clasistas y combativas de la clase, dejando en segundo plano los ámbitos orgánicos en los que circunstancialmente se encuentren los trabajadores.

Estar adentro o afuera de las grandes estructuras no es la cuestión central. Lo central es estar pegados al curso real de la lucha de clases y empujando, con los sectores mas clasistas, combativos, solidarios e independientes del Pueblo Trabajador, la unidad política mas importante: la convicción organizada de que los trabajadores tenemos la responsabilidad histórica de romper definitivamente las cadenas de la explotación y la opresión.

 

Fernando Charamello

Militante de la Lista 3 del Sindicato de Artes Gráficas.


 
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